En el año de su 30.º aniversario, el Instituto de Desarrollo Regional (IDR) continúa promoviendo espacios de análisis y discusión sobre los principales desafíos económicos, políticos y sociales del país. En esta oportunidad, el ciclo Desarrollo y Región – Perspectivas 2026 abordó una problemática central para comprender las limitaciones estructurales del desarrollo argentino: la relación entre las élites económicas, los grupos de poder, la dirigencia política y la capacidad de construir consensos estratégicos de largo plazo.
La actividad contó con la participación de Norma Silvana Lanciotti, doctora en Historia, investigadora del CONICET y profesora de la Universidad Nacional de Rosario, especializada en historia económica y empresarial; y Marcelo Falak, periodista y analista político, económico e internacional del medio Letra P. La presentación y moderación estuvo a cargo de Juan Carlos Venesia, director del Instituto de Desarrollo Regional.
El poder de las élites y su capacidad para generar desarrollo
El intercambio tuvo como punto de partida el análisis de Marcelo Falak sobre los resultados del Índice de Calidad de las Élites 2026, elaborado por la Universidad de St. Gallen, de Suiza, y la Fundación para la Creación de Valor.
A partir de su artículo “Los empresarios de Milei: ¿creadores o extractivistas?”, publicado en Letra P, Falak examinó el deterioro de la posición argentina en el ranking internacional, donde el país pasó del puesto 70 en 2024 al 104 en 2026.
El periodista destacó que el estudio no se limita a evaluar a los sectores empresariales, sino que considera la interacción entre las élites económicas, políticas y rentistas, distinguiendo su capacidad de influencia de su contribución efectiva a la creación de valor.
En ese sentido, señaló una de las principales contradicciones del escenario argentino: la persistencia de sectores con elevada capacidad de decisión e influencia, pero con dificultades para transformar ese poder en inversión productiva, innovación y bienestar colectivo.
El análisis permitió introducir interrogantes sobre las características del actual modelo económico, los incentivos a la inversión, el aprovechamiento de los recursos naturales y la generación de encadenamientos productivos locales. Asimismo, puso en discusión el papel de la estructura tributaria y la necesidad de vincular los intereses particulares con objetivos de desarrollo para el conjunto de la sociedad.
Una perspectiva histórica sobre la conformación del poder económico
Desde el campo de la historia económica, Norma Silvana Lanciotti aportó una mirada de largo plazo sobre la constitución y transformación de las clases dominantes en la Argentina.
Su exposición recuperó distintos momentos de la historia nacional para examinar la relación entre la dirigencia política, la formación de los grupos económicos y la intervención estatal en la orientación de los procesos productivos.
La investigadora destacó que una de las características persistentes del empresariado argentino ha sido su fragmentación interna y la dificultad para articular intereses sectoriales alrededor de un proyecto de desarrollo compartido. Esta particularidad, según explicó, contribuye a comprender la discontinuidad de las estrategias económicas y la prevalencia de horizontes de decisión de corto plazo.
Lanciotti también identificó transformaciones significativas a partir de la última dictadura militar, considerada un punto de inflexión en la estructura productiva, la distribución del ingreso y la configuración de los grupos económicos.
En su intervención, subrayó la importancia de comprender las continuidades y rupturas históricas, así como la relación entre las capacidades del Estado, la autonomía de la dirigencia política y los intereses del poder económico.
Instituciones, capacidades estatales y recursos estratégicos
Uno de los ejes centrales del coloquio fue la discusión acerca del papel del Estado en la construcción de condiciones para el desarrollo.
Los expositores coincidieron en la relevancia de contar con instituciones capaces de establecer reglas, orientar incentivos y articular intereses que permitan trascender las disputas sectoriales.
En este marco, se abordaron las oportunidades asociadas al crecimiento de sectores estratégicos como la energía, la minería y las actividades vinculadas con los recursos naturales, junto con los desafíos para traducir su expansión en desarrollo tecnológico, fortalecimiento industrial y mejores condiciones de vida.
Lanciotti puso especial énfasis en las capacidades estatales necesarias para gestionar los recursos, regular las actividades económicas y garantizar que una mayor generación de divisas se traduzca en beneficios para el país. Asimismo, introdujo la dimensión territorial del problema, destacando las asimetrías existentes entre las capacidades de negociación de los gobiernos provinciales y las grandes empresas que operan en sectores estratégicos.
Por su parte, Falak profundizó en la necesidad de reconstruir una autoridad pública capaz de promover acuerdos distributivos, sostener inversiones en infraestructura, educación, salud y ciencia, y establecer incentivos para que la actividad privada contribuya a objetivos colectivos.
El debate permitió recuperar una distinción fundamental: el crecimiento económico y la disponibilidad de recursos no garantizan, por sí solos, un proceso de desarrollo sostenido e inclusivo. Para ello resultan decisivas las capacidades institucionales, la planificación estratégica y la articulación entre los sectores público y privado.
La construcción de consensos como desafío hacia el futuro
En el tramo final del encuentro, Juan Carlos Venesia propuso retomar la pregunta que dio origen a la convocatoria: si la Argentina ha logrado constituir élites capaces de impulsar un proyecto de desarrollo o si, por el contrario, la fragmentación de intereses y las disputas por la distribución de recursos han limitado históricamente esa posibilidad.
El interrogante permitió ampliar la discusión hacia las condiciones necesarias para construir acuerdos básicos sobre el rumbo económico y social del país, en un contexto internacional atravesado por transformaciones tecnológicas, productivas y geopolíticas.
Tanto Lanciotti como Falak coincidieron en que las dificultades estructurales de la Argentina no representan un destino inevitable. Sin embargo, advirtieron que su superación requiere fortalecer las capacidades institucionales, recuperar la planificación de largo plazo y promover una mayor responsabilidad de las dirigencias económicas y políticas.
En este sentido, el encuentro dejó planteada una reflexión central: la calidad de una élite no puede medirse únicamente por su capacidad de acumular riqueza o ejercer influencia, sino también por su contribución a la construcción de un proyecto colectivo que permita ampliar las oportunidades de desarrollo.
Un espacio para el pensamiento y el debate regional
Durante la actividad, los participantes también compartieron preguntas y reflexiones a través de los canales de transmisión, enriqueciendo el intercambio sobre las características del poder económico, el papel de las instituciones y los desafíos de la Argentina contemporánea.
En el cierre, Juan Carlos Venesia agradeció los aportes de los especialistas y destacó la importancia de sostener espacios de diálogo plural, especialmente en un escenario público marcado por la polarización y las dificultades para construir consensos.
Con esta nueva edición del ciclo Desarrollo y Región – Perspectivas 2026, el Instituto de Desarrollo Regional reafirma su compromiso, en el marco de su 30.º aniversario, con la generación de conocimiento, el pensamiento crítico y la promoción de debates que contribuyan a comprender los problemas estructurales del país y a construir perspectivas de desarrollo para la Argentina y sus regiones.